viernes, 9 de junio de 2017

Disección.

Me enfrento al folio vacío
y me devuelve,
espejo mágico
reflejo introspectivo,
una panorámica al detalle de mi interior.

Vacío.

     *     *     *    

La respiración no es muy fuerte,
los pasos apenas apoyan las puntillas,
pisada de pluma,
cuerpo fundido con el aire.

El silencio que busco para no despertar la fauna decadente que soy yo:

Corazón de pulpo gigante,
sangre tinta que se inyecta sucia por las venas,
tentáculos como boas que constriñen los órganos.

Ojos de ciervo en un incendio.
Ni llorar toda la eternidad podría apagar el fuego,
tal vez sí secar las ganas de entender.

Pies de ala de sirena
quimera imposible como oxímoron absurdo.
Hermes con los tobillos rotos.

Tacto de ortiga
confundiendo el suelo y el cielo,
al amigo con la manzana podrida,
suavidad con veneno.

Boca,
[
inservible
mentirosa
traicionera
]
Boca camaleón en el último día de carnaval.

Palabras que no quieren salir pero salen:
voz polluelo naciendo en nido equivocado.

Sueños de tigre enjaulado:
desea escapar
y no sabe adónde.

domingo, 21 de mayo de 2017

La apatía.

Si la tristeza es no encontrar razones para levantarse de la cama,
la apatía es no buscarlas
ni quedarse ni irse,
porque da lo mismo fuera que dentro
izquierda o derecha
abierto o cerrado.
Es igual
seguir en la cama
que despertarse.

La apatía es este aburrimiento vital,
el vacío que deja lo importante
cuando ya no te ilusiona.

La apatía es pararte,
o no,
respirar por la inercia del instinto,
sentarte con la mirada clara,
brillante por las lágrimas que no cayeron,
los párpados abiertos por pura supervivencia,
la pupila prístina como la espera del paciente,
del que está y,

sin esperar nada

(el pasar del tiempo
el día acabando
y la mañana que llega indiferente)

solo es capaz de seguir estando.

martes, 14 de marzo de 2017

Proceso.

Los ojos de gacela corriendo,
las lágrimas de querer seguir sufriendo.

   *     *     *

Te habría acompañado al mismísimo infierno si no tuviera miedo de que únicamente retornara uno de nosotros.

   *     *     *

Me limpio con agua clara, dulce y ardiendo
para desatascar el llanto
para alejar los daños.

   *     *     *

Y aún así
cuando antes de salir a la calle miro al sol,
no me maquillo los ojos
por si,
en el momento más feliz del día
las marcas del recuerdo quieran tiznarme el rostro.

   *     *     *

Soy lo que siempre fui:
dos ojos, dos manos, un cuerpo, estómago y un corazón.
Fue la ebriedad del amor la que me hizo verme doble.

   *     *     *

Sonrío,
y a cambio el cuerpo me duele porque no lo salvo de tu ausencia.

   *     *     *

Antes sabía estar sola, ahora me cuesta estar sin ti.

   *     *     *

Dos veces he pasado frente a tu casa,
dos veces he oído la llamada en mi pecho y no en tu puerta.

   *     *     *

Podría vivir hazañas maravillosas
aventuras prodigiosas
historias magníficas

y al acabar,
si me preguntaran,
solo contestaría que estuve echándote de menos.

   *     *     *

Hay sobre tu cuerpo una silueta de tiza blanca.
Es mi cuerpo.

sábado, 11 de marzo de 2017

15:58, exceso de todo.

Visto la piel salada
desde que no conseguí saltar el acantilado
sin caerme;

entre ahogarme y destrozar mi cuerpo contra las rocas,
mi muerte favorita comienza por despedirme.

2. Sobre la incondicionalidad.

Que tu falda era tu blusa;
que tu corazón, su casa. 
Se equivocaba. 
Rafael Alberti


Lo sorprendente de la incondicionalidad
es justamente eso,
que tatúa un 'siempre' donde antes vivieran las dudas,
y sin orden ni concierto,
se construye un hogar en los muros de carga de mi cuerpo.

Lo bueno de la incondicionalidad
es justamente eso,
que es escalera a la que agarrarse cuando no hay red,
y sin arnés ni miedo
miro hacia abajo miro hacia arriba y solo encuentro tu sonrisa.

Lo malo de la incondicionalidad
es justamente eso,
que siendo escalera y muro de carga,
y aun sin escrituras ni peldaños,
no puedo esconderla en la maleta del futuro que nunca tuvimos,
y olvidarla.



sábado, 21 de enero de 2017

Sobre las cosas que pasan.

Lo que me horroriza y me consuela de la vida 
es exactamente lo mismo:                                       
que sigue,
hasta cuando nosotros no.
- Juana la Coja



Despertarse un día y descubrir con horror que

saltar al vacío
quemarse los dedos
jugarse la piel

dan el mismo resultado que no intentarlo.
Que hoy también despertaste sola.

*   *   *

Y tras la última despedida,
como un oasis en mitad de esta tormenta de nieve,
saber que el amor ni se crea ni se destruye
simplemente evoluciona,
y aunque evolución no es por obligación progreso,
te queda resignarte, esperar que la capacidad de adaptación haga su magia,

que tengan razón los que dicen
(con rintintín y miedo)
que lo bello en esencia es caduco
que confiar en las personas está pasado de moda
que, en definitiva, lo que da sentido a la vida es la muerte.

Sólo puedes entonces
agarrarte por inercia a todo aquello que nunca creíste,
ni deseaste,
y
tras encomiarte al cuento infantil que es el futuro,

sentarte a ver si es posible
que se acaben las lágrimas y llegue la calma.

domingo, 15 de enero de 2017

Qué mierda le pasa a la gente.

Hoy me he resbalado en la calle y mientras mi pierna rozaba el suelo,
alguien pasaba por delante sin mirarme.
Me ha dolido más la indiferencia
que la rodilla.

Me lavo las heridas con lejía
porque no quiero que nadie las lama
porque cualquier dolor de piel hacia fuera es dulce y agudo
y distrae del que me late dentro.

Hoy hace varias noches desde aquella que fue la primera en que no te llamo.
Todas pesan un poco más.

*   *   *

No conozco otro modo de estar sin ti que no sea esperarte,
aunque no llegues nunca.

martes, 10 de enero de 2017

Hay alguien que tiene ganas de vivir pero no soy yo.

Me gustaría sonreír 
pero no tengo tantas drogas hoy aquí. 
Extremoduro


Hay alguien llorando a lágrima viva en mi calle pero no soy yo.

Me siento como un cerdo que ha comprendido algo del San Martín,
como Marla Singer antes de la depresión,

viéndolo venir, pero sin querer creérmelo.


Eleanor Rigby era mi amiga invisible. Tampoco vino a mi entierro.
  
 *    *    *

Hay alguien riendo a carcajadas en mi calle pero sigo sin ser yo.

domingo, 1 de enero de 2017

1. Sobre fingir ser fuerte.

Como un animal herido, utilizando las últimas fuerzas que me quedan para huir del horror,

como un pájaro que ya desesperado y sin plumas sólo puede intentar saltar de su nido en llamas.

Y esperar ser un fénix.